Expertos en energía renovable han recomendado la instalación de paneles solares como una solución para prevenir apagones en Monterrey, en el norte de México. Este llamado surge en medio de un aumento en las demandas eléctricas y la necesidad de diversificar fuentes de energía para garantizar la estabilidad del suministro. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha apoyado esta iniciativa, destacando que la energía solar puede reducir la dependencia de redes tradicionales, aunque advierte que requiere sistemas de almacenamiento para su uso en momentos de cortes.
La CFE ha instado a los ciudadanos a considerar la instalación de paneles solares, subrayando que una inversión de aproximadamente 200 mil pesos permite alcanzar la autosuficiencia energética en hogares. Sin embargo, este costo elevado representa un obstáculo para muchos habitantes de la región, donde el 40% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Aunque la tecnología es viable, su accesibilidad sigue siendo un desafío para la mayoría.
El contexto de los apagones en Monterrey se enmarca en una crisis energética que ha afectado a múltiples municipios del estado de Nuevo León. En los últimos años, la demanda de electricidad ha superado la capacidad de generación, especialmente durante los meses de verano. Además, la infraestructura eléctrica local ha enfrentado fallas recurrentes, lo que ha generado descontento entre los usuarios. La propuesta de energía solar busca no solo mitigar los cortes, sino también fomentar una transición hacia fuentes más sostenibles.
Las autoridades locales han señalado que, aunque la energía solar es una alternativa prometedora, su implementación requiere apoyos gubernamentales para reducir costos. Programas de subsidios o financiamiento a largo plazo podrían facilitar su adopción, lo que permitiría a más hogares beneficiarse. Sin embargo, sin una estrategia integral que combine tecnología, infraestructura y políticas públicas, el impacto de esta solución podría ser limitado. La pregunta clave es cuántos de los 3.5 millones de habitantes de Monterrey podrían acceder a esta tecnología en un futuro cercano.