Desde que regresó al poder, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado su deseo de incluirse en el mundialmente famoso Monte Rushmore, el cual exhibe los rostros de algunos de los presidentes más ilustres en la historia del país.
Trump le ha comunicado sus intenciones a sus colaboradores cercanos; por ejemplo, durante su primer mandato le comentó su idea a la entonces congresista, Kristi Noem, hoy encargada de Seguridad Nacional.
Tras su retorno a la Casa Blanca, el aparato político estadounidense ha comenzado formalmente a impulsar la iniciativa para esculpir su rostro en el monumento. La propuesta se encuentra en el Comité de Recursos Naturales desde enero, aunque no presenta avances.
El Servicio de Parques Nacionales, los encargados del sitio, afirmaron que no existe espacio en la montaña para esculpir una nueva figura y que intentar hacerlo podría dañar los rostros ya existentes; ya que desde 1989 se reportaron 144 fracturas en la roca.
Además, el presidente necesitaría aprobación del Congreso para llevar a cabo la obra y enfrentaría demandas de los terratenientes de la zona, a quienes tendría que pagar sus tierras.