Estados Unidos grava con 50% productos de cobre y sacude al mercado global
La nueva medida arancelaria de la administración Trump aplicará un recargo del 50% a importaciones seleccionadas de productos de cobre, buscando reducir la dependencia estadounidense de proveedores extranjeros y fortalecer la seguridad nacional.
A partir del 1 de agosto, la Casa Blanca aplicará estos elevados impuestos solo a bienes de cobre semiacabados y manufacturados, como tuberías, cables, láminas y componentes eléctricos cruciales para la industria, defensa e infraestructura del país. El cobre en estado bruto, refinado, minerales, cátodos y chatarra quedarán exentos de este gravamen, un alivio para grandes exportadores como Chile y Canadá, así como para la cadena productiva global. La disposición surge tras una investigación bajo la Sección 232 del Trade Expansion Act, que identificó una dependencia superior al 50% de importaciones en el consumo nacional de cobre, lo que supone un factor de riesgo estratégico.
Tras el anuncio, los mercados internacionales de cobre experimentaron una fuerte volatilidad: el precio alcanzó máximos históricos ante la expectativa inicial de un arancel más amplio, pero retrocedió casi 20% una vez aclarado que la medida no afectaría al cobre refinado ni a sus formas más básicas. Esta exclusión ha sido bien recibida por los principales suministradores, que podrán continuar abasteciendo el mercado estadounidense sin obstáculos adicionales.
Las autoridades estadounidenses subrayan que la intención es proteger las capacidades esenciales del país en sectores clave, como energías limpias y defensa. El debate ahora apunta a si la medida logrará realmente incentivar la producción local de cobre o solo trasladará la presión a segmentos industriales y consumidores.