La Fuerza Civil de Nuevo León anunció que ha incrementado su flota de vehículos blindados Black Mamba a más de 100 unidades, según informó el secretario de Seguridad Pública, Miguel Ángel Flores Serna. Estos vehículos, diseñados para resistir balas y explosivos, han sido sometidos a pruebas en condiciones reales, lo que garantiza su eficacia en operaciones de seguridad. La adquisición forma parte de un esfuerzo para modernizar las capacidades de respuesta ante delitos violentos en la región.
El secretario Flores Serna destacó que los Black Mamba son una herramienta clave para proteger a los elementos de la policía y reducir riesgos durante operaciones en zonas de alto conflicto. Estos vehículos, fabricados por una empresa privada, han sido utilizados en misiones de rescate, combate al crimen organizado y patrullaje en áreas estratégicas. Su implementación ha coincidido con una disminución en los índices de delincuencia en ciudades como Monterrey y Guadalupe, según datos oficiales.
El anuncio se da en un contexto de creciente preocupación por la seguridad pública en el norte del país, donde grupos delictivos han intensificado sus actividades. La Fuerza Civil, encargada de la vigilancia en zonas no urbanas, ha enfrentado desafíos para contener la violencia, especialmente en municipios fronterizos. La adquisición de estos blindados busca fortalecer su capacidad para operar en entornos hostiles y proteger a la población civil.
Aunque no se ha revelado el número exacto de vehículos que se comprarán este año, el secretario Flores Serna indicó que el plan es continuar con la expansión de la flota para cubrir más áreas. Esto podría generar debates sobre el uso de recursos públicos y la efectividad de las medidas de seguridad. Además, expertos en seguridad han señalado que la tecnología debe complementarse con estrategias de prevención y atención a las causas profundas de la violencia.