La Policía de San Pedro Garza García, en el estado de Nuevo León, resguardó a la Selección de Marruecos durante su estancia y traslado hacia Canadá, como parte de las medidas de seguridad para el Mundial de Fútbol 2026. El equipo marroquí permaneció en el municipio durante varios días, donde fue custodiado por autoridades locales para garantizar su movilidad sin interrupciones. Este protocolo se implementó tras la confirmación de que el torneo se celebrará en múltiples ciudades de México, Estados Unidos y Canadá, lo que requirió coordinaciones internacionales.
El traslado del equipo marroquí se realizó con el respaldo de fuerzas policiales de San Pedro, quienes trabajaron en conjunto con autoridades federales y organizaciones deportivas. Las rutas fueron vigiladas para evitar incidentes, y se establecieron protocolos de seguridad estrictos, incluyendo la presencia de patrullas y la coordinación con otros municipios. Este tipo de operaciones son comunes en eventos de gran envergadura, pero su ejecución en una zona como San Pedro, que no es sede del Mundial, resalta la importancia de la planificación anticipada.
El contexto de este resguardo está ligado a la preparación de México para albergar parte del Mundial de 2026, que se celebrará en 16 ciudades. San Pedro, aunque no será sede oficial, se convirtió en un punto de paso para selecciones que viajan a Canadá, lo que exige una logística especial. Las autoridades locales destacaron la importancia de mantener la seguridad en zonas de tránsito, especialmente en un momento en que la atención del mundo se enfoca en el fútbol. Además, la presencia de equipos internacionales implica la necesidad de garantizar la integridad de los jugadores y el orden público.
Las autoridades mexicanas resaltaron el trabajo conjunto entre las fuerzas policiales de San Pedro y las instituciones federales, como la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Esta colaboración se enmarca en un esfuerzo para demostrar la capacidad del país para organizar eventos de alto perfil. Sin embargo, también se plantean preguntas sobre la sostenibilidad de estas medidas en el futuro, especialmente si se repiten en otras ciudades. La experiencia en San Pedro podría servir como modelo para otras zonas que no serán sedes principales, pero que aún requieren seguridad en suelo mexicano.