Tamales a todo vapor en Nuevo León rumbo a la Candelaria
Con el 2 de febrero a la vuelta de la esquina, familias y pequeños negocios aceleran la producción de tamales en la zona metropolitana. Quienes encontraron la figurita en la Rosca ya se organizan para cumplir la invitación y compartir la mesa, incluso desde el fin de semana previo por tratarse de un día laboral.
La celebración inicia con el tradicional rito de presentar al Niño Dios, que recuerda los 40 días posteriores a la Navidad y dio nombre a la fiesta por las antiguas candelas. Después llega la convivencia: tamales, herencia del maíz, que suelen acompañarse con atole o champurrado. Para muchas familias, la reunión se adelanta al sábado y domingo para asegurar el encuentro.
En Guadalupe, la familia López Calvillo encabeza uno de esos esfuerzos caseros. Su negocio, Tamales Anita, en la colonia Hércules, nació hace cerca de siete años vendiendo por docenas y hoy despacha miles de piezas. Desde la casa de la calle Vulcano, todos participan en una elaboración cuidadosa que ha conservado el sazón transmitido por generaciones.
La oferta incluye preparaciones de carne de puerco, queso, frijoles y otros guisos. Este año, la docena se vende en 160 pesos y el ciento en 1,300. Para quien recibió la “encomienda” en la Rosca, la fecha del lunes 2 de febrero es la ocasión perfecta para cumplir y mantener viva la costumbre.
Más que un compromiso, la tamalada de Candelaria es un pretexto delicioso para refrendar la unión familiar y comunitaria.