Kiribati, el primer rincón del planeta en estrenar el Año Nuevo
En medio del Pacífico central, las islas de Kiribati inauguran el cambio de calendario gracias a su huso horario UTC+14. Desde allí, la celebración se propaga como una ola hacia el resto del mundo.
Kiribati, un archipiélago de 33 atolones, encabeza la cuenta regresiva desde sus territorios más orientales, como Kiritimati o Isla Navidad. En 1995, el país movió su referencia respecto a la línea internacional de cambio de fecha para unificar su calendario interno, con lo que quedó adelantado al resto y pasó a abrir oficialmente cada Año Nuevo.
Tras ese primer brindis llegan los fuegos artificiales de Nueva Zelanda y Australia, seguidos por Asia y Europa, antes de cruzar al continente americano. En México, el nuevo año aparece entre 14 y 16 horas después de Kiribati, con la península de Baja California como la última región del país en despedir el calendario saliente.
El cierre del recorrido ocurre al otro lado del mapa: Samoa Americana, en UTC−11, es el último territorio habitado en recibir el año, mientras que las islas Baker y Howland, en UTC−12 y deshabitadas, son técnicamente los últimos puntos del planeta en cambiar de fecha.
La brecha entre el primer y el último brindis puede alcanzar 26 horas, un recordatorio de que una misma celebración viaja por el mundo a ritmos distintos, empezando en el Pacífico y culminando casi un día después en el extremo occidental del globo.