Trump enfrenta protestas en Estados Unidos por políticas que, acusan manifestantes, favorecen a los más ricos
Miles de estadounidenses salieron a las calles este fin de semana para denunciar que las nuevas medidas del presidente Donald Trump benefician, principalmente, a las élites económicas, mientras vulneran derechos civiles y sociales de la mayoría.
Las manifestaciones se desplegaron en numerosas ciudades, desde Filadelfia hasta Los Ángeles, congregando a ciudadanos indignados por el giro autoritario del gobierno y el retroceso en políticas de inmigración y derechos LGBTQ+. En parques y plazas, los manifestantes levantaron pancartas, marcharon al ritmo de tambores y corearon consignas exigiendo protección de la democracia y de quienes consideran que están siendo relegados por la administración. La protesta “No Kings” reivindicó el rechazo a lo que ven como una concentración de poder en manos de Trump y sus aliados, señalando el desconcierto frente a la creciente influencia de multimillonarios y su impacto en las decisiones gubernamentales.
Aunque los convocantes aseguran que la movilización alcanzó cifras millonarias de participantes, las autoridades reportaron episodios aislados de tensión en medio de una declaración general de calma. Entre las demandas de los manifestantes predominó la denuncia por la creciente desigualdad económica, reforzada —según ellos— por acciones y discursos presidenciales que priorizan los intereses de las clases altas. Para muchos, la marcha fue no sólo una expresión de inconformidad, sino también un llamado urgente a la defensa de los derechos y valores fundamentales que, dicen, están en riesgo.
Con el descontento social en aumento y la aprobación presidencial en descenso, crece la expectativa sobre el impacto de estas protestas en el debate político estadounidense y sobre el rumbo del país en los próximos meses.